Lactancia Materna y Hormonas




La lactancia, es una práctica ancestral que ha hecho sobrevivir la raza humana hasta nuestros días, se trata de un binomio de actuación, donde la glándula mamaria fabrica leche siempre y cuando el bebé succione el pezón de la madre, las hormonas juegan un papel fundamental en el establecimiento de esta relación.

La producción de leche materna funciona según el principio de "la oferta y la demanda", por lo tanto, cuanto más mame el bebé, más leche se producirá.

Las glándulas mamarias crecen durante el embarazo por el estímulo del estrógeno y la progesterona (dos hormonas que aumentan considerablemente durante la gestación), la prolactina, la hormona de crecimiento y los glucocorticoides, el lactogeno placentario humano y otras hormonas con un papel menos relevante.

El nivel de estrógeno y progesterona, a partir del desprendimiento de la placenta, cae bruscamente, la prolactina que se mantiene elevada gracias a la disminución de la progesterona y estrógeno puede estimular la lactogènesi (formación de leche), este proceso puede tiene lugar entre las 20-30 horas post parto.

Hay tres factores principales que regulan la lactogènesi: prolactina, oxitocina y vaciamiento de la glándula mamaria.

Previamente a la aparición de flujo de leche el producto que se extrae de la mama es el calostro, un líquido amarillento y espeso, que contiene defensas y factores de crecimiento. La oxitocina y la prolactina (dos hormonas secretadas por la hipófisis) instauran y mantienen la lactancia junto con la succión del bebé.

Concretamente la prolactina estimula la producción de leche en los alvéolos mamarios, y la oxitocina contrae las células mioepiteliales que ayudan a desplazar la leche de los alvéolos hasta los conductos mamarios.

La oxitocina tiene un rol importante en el estado emocional de la madre; la hace sentir relajada, apacible, feliz, promueve la empatía, la generosidad e incrementa la confianza. Esto es debido a que tiene la capacidad de inhibir el sistema nervioso simpático (lo que nos hace estar atentos, activos, en alerta), por tanto es una hormona anti-estrés. Por este motivo es llamada la hormona del enamoramiento entre la madre y el hijo. Promueve el amor, siempre y cuando haya calma y contacto, pero hay que saber que es inhibida por la adrenalina, hormona que liberamos cuando estamos en situaciones de estrés agudo (miedo, angustia aguda, frío, peligro). Esta dualidad inversa; prolactina-adrenalina ha sido vital para la supervivencia de nuestra especie.

Cabe mencionar pero que también es la hormona que contrae el útero durante el parto y posparto, de ahí que durante la primera semana después del parto cada vez que la madre libera oxitocina al dar de mamar al bebé, sentirá las contracciones uterinas. (Sobre todo si se trata de una mujer no primípara)

La succión del recién nacido es vital para conseguir una buena lactancia, la leche materna contiene una proteína, el factor inhibidor de la lactancia, (FIL) su misión se disminuyó la producción de leche cuando la mama está llena.

A nivel general la lactancia materna ejerce tres funciones principales: nutrir, proteger, y unir.

Nutrir: Es el mejor alimento para el bebé, tiene la composición ideal de nutrientes.
Proteger: tiene propiedades antiinfecciosas, antialérgicas y hasta puede impedir el desarrollo de algunas enfermedades del futuro adulto.

Unir: dar el pecho refuerza el vínculo afectivo, proporciona un espacio de intimidad único, como un lazo umbilical que mantiene madre y bebé unidos después del parto.



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